El Colegio de Médicos de Huelva recuerda que los niños son junto con las personas mayores los más sensibles al calor, por lo que hay que extremar las medidas de protección y no tapar nunca los carritos de bebés y sillas de niños con muselinas -telas o gasas- porque generan un efecto invernadero dentro al evitar la ventilación, aumentando la temperatura y el riesgo de deshidratación.
Además, es importante nunca dejar a un niño en el interior de un coche, ni si quiera con las ventanillas bajadas, dado que estos se sobrecalientan en cuestión de minutos -aunque la temperatura exterior sea de 30 grados en el interior pueden alcanzarse los 50 grados- y puede generar un golpe de calor en el menor, ya que no regulan igual la temperatura corporal sino que se incrementa de tres a cinco veces más rápido. La pediatra Isabel Morera, señala que hay además hay que procurar que estén a la sombra, en especial en las horas centrales del día, entre las 12 y las 18:00 horas y en el caso de los bebés, siempre. Ante el sol, utilizar protección solar adecuada a su edad -aplicada media hora antes de la exposición al sol y renovada cada dos horas-, camisetas técnicas para el baño, gafas de sol y gorra o sombrero. La piel acumula daños por el sol y es especialmente sensible durante la niñez.
Morera subraya que hay que estar atentos a las señales de alerta para evitar un golpe de calor, como una irritación inusual en los bebés, decaimiento excesivo del niño o llanto sin lágrima en los más pequeños o sed muy intensa y mareos en niños y adolescentes.
Ante estas situaciones, llevar al menor a una zona de sombra y ventilada, retira la ropa innecesaria y ponle compresas de agua fría en la cabeza, cuello, nuca y pecho. Si está consciente, hidrátalo y acude a un centro de salud si ves que no mejora o que pierde la consciencia.
Evitar ahogamientos
La pediatra ha recalcado que uno de los peligros del verano junto al calor son los ahogamientos. En este sentido, un niño pequeño puede ahogarse en muy poca cantidad de agua, apenas unos centímetros, y suceder en pocos minutos y en silencio, porque puede caer boca abajo y no ser capaz de darse la vuelta o incorporarse.
Por eso es importante vaciar cubos o piscinas de juguete. En la playa estar siempre pendientes en todo momento si se acerca al agua, aunque el niño esté en la orilla o en un charquito. Es preferible siempre, además, buscar playas con socorristas, y seguir siempre las indicaciones sobre el baño de las banderas.
En cuanto a las piscinas, siempre que haya niños deben estar perimetradas y aseguradas con una puerta que se abra hacia el jardín. Hay que evitar dejar dentro de ellas juguetes que puedan incitarles a entrar sin un adulto al lado.
A la hora de meterte en piscinas o el mar con un niño, es preferible ponerle salvavidas homologados en lugar de flotadores y manguitos, ya que estos se pueden pinchar o dar la vuelta. Lo antes posible, enseñarles a nadar, y aún así, mantener una vigilancia constante mientras estén en el agua.
Picaduras
En cuanto a las picaduras, los médicos recuerdan que existen repelentes que se pueden poner en la piel o la ropa y que en su mayoría provocan irritación en los ojos, por lo que hay que ser cuidadosos en su aplicación. Y siempre se recomienda el uso de mosquiteras.
Por lo que respecta a la picadura de medusa, muy habituales en las costas onubenses, es muy característica ya que se generan en forma de latigazos. Hay que lavar la herida con agua salada, no frotarla y retirar los posibles restos de filamentos con una pinza o con una tarjeta plástica, nunca con las manos. En caso de que la picadura sea muy extensa o haya producido mucha reacción, el médico podrá recetar corticoides.